La fuerte demanda de pisos en Vigo eleva la altura de las edificaciones en el entorno de la Alameda

27 abril 2026


alejandro martínez / La voz de Galicia

El Concello autoriza rehabilitaciones con un aumento de volumen; el último caso está en Pablo Morillo, que sigue a otros en Montero Ríos y Marqués de Valadares. El precio medio del metro es de 3.617 euros

En el entorno de la Alameda, una de las áreas más cotizadas de Vigo, se está consolidando una dinámica urbanística clara: la rehabilitación de edificios antiguos con incrementos de volumen para generar nueva vivienda en el centro. La falta de suelo disponible y la presión del mercado están empujando a promotores a intervenir sobre inmuebles ya existentes, muchas veces protegidos, manteniendo su fachada pero aumentando su aprovechamiento mediante nuevas alturas o el desarrollo del bajo cubierta. El último ejemplo es el de la rúa Pablo Morillo, aunque no es un caso aislado en esta zona.

El Concello de Vigo ha concedido licencia urbanística para rehabilitar y ampliar el número 3 de dicha calle. El inmueble, que actualmente presenta bajo y dos plantas, quedará configurado como un edificio de planta baja, tres alturas y bajo cubierta residencial. La intervención permitirá crear once viviendas tipo estudio, además de un local comercial, doce plazas de garaje distribuidas en tres sótanos y once trasteros. El presupuesto de ejecución material asciende a 722.818,03 euros y la superficie total construida alcanzará los 1.310,35 metros cuadrados.

La actuación se desarrolla en suelo urbano consolidado, dentro del ámbito del Plan Especial de Protección e Reforma Interior del Casco Vello, en el Cuarterón 7, y afecta a un inmueble con catalogación ambiental.

Esta circunstancia obliga a conservar su configuración exterior y sus elementos definitorios, especialmente la fachada. La licencia establece también que la cubierta deberá resolverse mediante una solución inclinada acorde con la tipología tradicional, lo que permite el aprovechamiento del bajo cubierta como espacio habitable sin alterar la imagen del edificio.

La resolución incorpora además condicionantes técnicos relevantes. Entre ellos, la obligación de someter las obras a control arqueológico por la afección al yacimiento del Casco Vello, así como el cumplimiento de las limitaciones derivadas de las servidumbres aeronáuticas. Antes del inicio de los trabajos, la promotora deberá presentar un proyecto de ejecución visado. También se contempla la posibilidad de desmontar elementos de la fachada durante la obra, siempre que se garantice su reposición mediante un aval. El plazo máximo para iniciar las obras es de seis meses y el de ejecución, de tres años.

Este proyecto se suma a otros aprobados en calles muy próximas, que reflejan la misma lógica de intervención. En el número 36 de Montero Ríos, también en el frente marítimo próximo a la plaza de Compostela, el Concello autorizó la rehabilitación y ampliación de un edificio abandonado para destinarlo a viviendas de alto nivel. En ese caso, los promotores obtuvieron licencia para añadir cuatro nuevas plantas, siendo la última un bajo cubierta aprovechable, tras vaciar el interior del inmueble y conservar su fachada.

Otro precedente cercano se encuentra en el número 9 de Marqués de Valadares, donde la Gerencia Municipal de Urbanismo autorizó incrementar la altura del edificio mediante la adición de una nueva planta y un bajo cubierta. La intervención permitió proyectar nuevas viviendas y, al mismo tiempo, resolver la falta de accesibilidad del inmueble con la instalación de un ascensor y la adaptación del acceso desde la calle.

Vistos en conjunto, estos casos describen un mismo fenómeno en una misma área urbana. En el entorno de la Alameda, a escasa distancia entre sí, se están autorizando rehabilitaciones que permiten aumentar el número de plantas de edificios antiguos, siempre dentro de los límites que marca la normativa y la protección patrimonial. Se mantiene la imagen exterior, pero se intensifica el uso interior para adaptarlo a las demandas actuales. Esta dinámica responde a la presión urbanística existente en el centro de la ciudad. La escasez de suelo para nueva construcción obliga a buscar alternativas dentro del tejido ya consolidado y las reformas son las más evidentes. La rehabilitación con ampliación se convierte así en una vía para incorporar vivienda nueva sin necesidad de abrir nuevos desarrollos, aprovechando al máximo las posibilidades que ofrece cada inmueble.

Sin embargo, este tipo de operaciones se concentra en zonas donde el valor de mercado permite asumir la inversión. En el entorno de la Alameda viguesa, los precios de la vivienda se sitúan como los más elevados de la ciudad, lo que condiciona el perfil de las promociones resultantes. Según el portal inmobiliario Idealista, el precio medio está en 3.617 euros el metro cuadrado, un 15,8 % más caro que hace tan solo un año. Obviamente, las nuevas viviendas que surgen de estas actuaciones no están orientadas a todos los bolsillos, sino que se dirigen a un segmento de mercado con mayor capacidad adquisitiva.

Categoría: Noticias Aproin

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